Después de la boda de mi hermana, Grace me acompañó a comprar una prueba de embarazo. Ella y yo fuimos a casa. Yo entré al baño, cerré la puerta y me senté en el retrete. Tenía miedo del resultado, así que me quedé allí por un momento, con la caja de la prueba en mis manos. Pensé en todo lo que cambiaría mi vida si esta llegara a ser positiva, que era lo más seguro, pero una cosa era imaginarlo y otra muy distinta estar segura.
— ¿Kat, qué salió? — me preguntó Grace.
Yo, que aún tenía la caja i