En los días siguientes, otros dos patrocinadores se fueron, Jona no sabía qué hacer, se veía tan estresado, y Hayden, aunque me sonreía y decía que todo estaba bien, se podía notar lo impotente que estaba con todo lo que estaba pasando.
— ¿Y si lo dejamos? — le pregunté una noche en la que él me contaba que iba a vender su apartamento.
— ¿Estás loca? Esto solo es una fase, pronto saldremos de esto — me dijo con una sonrisa.
— Es que por mí está pasando todo esto, y no quiero que me odies — le d