Me senté en la cama y comencé a marcarle a Hayden; ya era casi medianoche y él aún no había llegado.
— ¿Dónde estás? — le pregunté con preocupación.
— En la cocina — me contestó.
Me levanté de inmediato y salí de la habitación; era extraño que no hubiera escuchado la puerta abrirse. Cuando llegué a la cocina, lo vi poniéndose un paño en la cara.
— ¿Qué te pasó? — le pregunté con preocupación.
Me acerqué a él y le quité el paño; tenía un enorme golpe en el pómulo.
— Me peleé con Carlo, pero él q