Una cena con el jefe no era algo que apreciaba realmente, además de pensar en que no podía decir, tenía que estar pendiente de que comer, no quería que sus comentarios desatara una batalla verbal nuevamente.
— Una ensalada para cada uno por favor — le dijo al mesero que apenas llegaba.
— Espera ahí — le atajo Tania, estaba molesta por la manera en la que este le había cortado su opción de comer algo que deseaba.
— Es tarde y no podemos comer algo pesado — le contestó esta y se quedó mirándole.