Tania estaba molesto, no esperaba verlos ahí, pero estaban acechándoles en la puerta.
— No quiero verlos — dijo él con molestia.
— No sé, espérame un poco y veremos que hacer — le dijo esta al ver su cara de preocupación.
Tania se levantó de su silla y fue a buscar ayuda.
El administrador del lugar se había negado a ayudarle, parecía ser que este era el culpable de estos ahí en la frente.
— ¿Está seguro que no nos dejará pasar? Vender la exclusiva dejaría en muy mala imagen a este negocio — le