Había sido el peor viaje de su vida, jamás se imaginó que un niño le pudiese molestar de aquella manera, pero parecía ser que aquel pequeño era detestable.
— No entiendo por qué me enviaste así — le dijo este y ella me miró, no sabía que estaría quejándose por más tiempo de lo que realmente había durado aquel viaje.
— No puedes controlar el lloro de un pequeño, este solo puede expresar su molestia de esta manera, negarle esto sería realmente cruel — le contestó y este le miró con cara de pocos