La dicha me nubla la mente, en los brazos de Caleb todo se siente más fácil y más acertado. Era dónde pertenecía, pero no me bastaba con sólo estar encima de él, quería que entrase en mi cuerpo por completo, estar conectados de todas las formas posibles.
Por eso, lo vuelvo a besar con intensidad, con desespero, y sin importarme nada más. Cuando él se aferra a mis muslos, y mete sus fuertes manos debajo de estos, mi centro tiembla esperándolo con ansías.
Caleb se levanta, cargándome con él y mon