Me cuesta respirar y mantenerme calmada ante la imagen que estoy teniendo frente al espejo. Llevo puesto mi vestido de novia de corte imperio, ese que Martina quien es mi madrina de bodas, está arreglando su cola. La estilista le está dando los últimos toques a mi maquillaje, mientras que la fotógrafa está inmortalizando este momento.
—Eres la novia más hermosa que he tenido la oportunidad de ver, amiga — dice Martina abrazándome por detrás en una gran sonrisa.
—¿Estás segura de eso? Hasta ayer