141. Nos encontramos aquí reunidos.
El avión privado aterrizó suavemente en la pista. Sophie, con el corazón martilleándole en el pecho como un pájaro enjaulado, descendió del lujoso transporte junto a Hanna. Un chófer de la compañía las esperaba para recogerlas, cada una llevaba a uno de los bebés en brazos mientras bajaban por las escaleras.
Hacía sol, muy diferente del frío y húmedo verano que habían pasado tres años atrás en Escocia. Sophie agradeció sentir el calor y los rayos del sol en su rostro, pero no podía evitar pensa