140. Dile que no puede casarse.
El avión privado de la compañía de Michael rasgaba las nubes, transportando a Sophie, Hanna y los pequeños Marie y Michael hacia un lugar seguro lejos de Escocia y de ese hombre que los había tenido secuestrados.
Los niños, exhaustos por la agitación de la huida, finalmente se habían rendido al sueño, concediendo a las dos mujeres un breve respiro para conversar.
Sophie los revisó una última vez y suspiró aliviada sabiendo que estaban a salvo mientras se sentaba en el asiento de al lado de la m