142. Tengo que impedir esa boda.
Los nervios atenazaban a Sophie mientras observaba a Hanna, quien sonreía ampliamente con una diversión inusual en sus ojos. Jamás la había visto sonreír de esa manera, solo esbozos siniestros o muecas burlonas.
— ¿Insinúas que vaya e interrumpa la boda? —preguntó Sophie con incredulidad, sin poder creer lo que la otra mujer acababa de decir.
—Exactamente, Sophie —respondió Hanna, clavando su mirada en la de ella—. Estás aquí lamentándote por un hombre que se casa, a pesar de todo lo que le has