130. Si sigues viva es por mi hijo, Laura.
Robert y Michael cruzaban el umbral del hotel a paso tranquilo. Después de que por fin Michael se hubiera calmado. Laura irrumpió en la escena, con el rostro enrojecido por la ira y las lágrimas a punto de caer.
— ¡Michael! ¿Cómo pudiste dejarme sola en esa situación? ¡Estoy embarazada de tu hijo y parece que no te importa! —exclamó Laura, con la voz temblorosa a punto de llorar.
Michael fulminó a Laura con la mirada, sus ojos brillaban con una furia apenas contenida. La ira se mezclaba con la