78. Narra Anastasia
El zumbido constante de mi teléfono móvil sobre la mesa de trabajo se había convertido en el tictac de una bomba de tiempo a punto de estallar. Cada parpadeo de la pantalla, cada vibración sorda contra la madera del Tasia Beauty Center hacía que un escalofrío helado me recorriera la columna vertebral.
Miraba mi reflejo en uno de los espejos con iluminación LED que acabábamos de instalar en la planta baja del edificio y apenas me reconocía. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, el cabello li