79. Narra Anastasia
El teléfono celular seguía vibrando intermitentemente sobre la encimera de la cocina, pero ya no me sobresaltaba como el primer día. Las llamadas de los periodistas de farándula, los mensajes de números desconocidos y las notificaciones constantes de alertas de noticias habían pasado de ser un eco aterrador a convertirse en un murmullo lejano, el ruido blanco de un mundo exterior que ya no tenía el poder de dictar las reglas de mi vida.
Me miré al espejo del baño de mi departamento. Llevaba una