45. Narra Anastasia
El jueves por la mañana, el campus universitario bullía con esa energía vibrante y juvenil que parecía inyectar oxígeno puro en mis pulmones. Habían pasado días desde que mi vida había dado un vuelco definitivo, días en los que había recuperado el timón de mi propio destino. Para cuando salí de mi apartamento rumbo a la entrevista, me aseguré de proyectar exactamente la imagen que quería para esta nueva etapa: cero trajes sastre aburridos, cero faldas tubo corporativas y cero formalidades grises