23. Narra Maverick
El ambiente en el *penthouse* era gélido, a pesar de la calefacción central que mantenía cada habitación a una temperatura perfecta. Estaba terminando de abrocharme los gemelos frente al espejo cuando el sonido de los tacones de Dakota anunció su llegada. Ella no entró con prisas, sino con esa lentitud calculada de quien sabe que su presencia es una interrupción obligatoria.
Se detuvo detrás de mí, observando mi reflejo en el cristal. Su vestido de seda azul marino era tan impecable como su ex