12. Narra Anastasia
Al llegar a mi casa el viernes, el contrato seguía pesando sobre mi conciencia como una losa de hormigón. Fui una imbécil. Firmé un pacto con el diablo sin siquiera mirar la letra pequeña. Viajes a su disposición, discreción absoluta sobre "lo que él haga conmigo"... ¿Qué significaba exactamente esa cláusula? El miedo empezó a mezclarse con una rabia sorda. ¿Me creía su propiedad por haber firmado un ascenso?
No podía seguir dándole vueltas. Tenía un compromiso. El turno de noche me esperaba y,