Tenía muchos planes y sueños.
Sabía que también debía contemplar la posibilidad de que su salud no mejorara, y en ese caso, quería despedirse de ella de la mejor manera posible.
Los pasos de Dulcinea se escucharon desde la cocina. Ella se detuvo en el umbral y con voz suave le dijo:
—El arroz con leche está en la olla, el huevo cocido se debe comer mientras esté tibio. También freí dos huevos y preparé un tazón de fideos… Clara no está, así que asegúrate de encontrar a alguien que pueda ayudarte