Inmediatamente, Dulcinea abrió la puerta.
Sus ojos mostraban una mezcla de esperanza y temor, y su corazón latía tan rápido que su voz temblaba ligeramente:
—Luis, ¿qué dijeron los resultados? ¿Hay alguien compatible?
Luis no respondió.
Le entregó el sobre de documentos, sus ojos oscuros llenos de tristeza.
Dulcinea tambaleó.
El golpe de la noticia era demasiado fuerte, se sostuvo del marco de la puerta para no caer. No quería creer que de entre todos los parientes Carrasco, ninguno fuera compat