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Todo quedó en desorden.
Luis miró hacia abajo, y lentamente recogió el termo, tirándolo en el basurero junto a la puerta.
La compasión de una mujer, no la necesitaba.
Siempre estaba bebiendo.
Bebía hasta quedar completamente borracho, y cuando se despertaba, llamaba el nombre de Dulcinea.
A veces, también soñaba, soñaba con la primera vez que se conocieron.
Al despertar, encontró a la misma joven de la vez anterior.
Ella le limpiaba el sudor de la frente con cuidado, con la cabeza gacha y un