—Tienes razón, ahora eres libre.
—Sylvia sigue esperándote.
...
Dulcinea cerró la puerta del coche con fuerza.
No le importó si atrapaba su mano.
Pensando en su bebé Dulce, sus ojos se llenaron de lágrimas y el odio hacia Luis se intensificó. El BMW blanco pasó rápidamente junto a él.
El coche pasó por encima de la caja, aplastándola.
Luis la recogió, quitando los escombros para encontrar el anillo en su interior. La piedra rosa estaba intacta, pero el anillo, hecho a medida para Dulcinea, estab