—¡Ilusa! — añadió Luis con desprecio.
Dulcinea no se molestó en explicarse. Simplemente sonrió con serenidad.
—Luis, no tienes por qué ser tan hiriente. Matteo y yo no tenemos nada más que una relación limpia. No soy como tú, que esparce sus hormonas por todos lados. Yo no tengo familias en diferentes ciudades y países. Tus aventuras son incontables.
Luis se centró en un detalle de sus palabras.
—¿Matteo? —repitió con una sonrisa cínica.
—¿Qué clase de relación tienen ustedes? ¿Los Astorga te co