Ambos hablaron durante un rato más antes de colgar el teléfono con renuencia.
Después de colgar, Ana se acurrucó en el sofá, abrazándose suavemente, como si eso le diera un poco más de seguridad.
Empezó a recordar muchas cosas. Recordó los felices momentos que pasó con su hermano cuando era niña, recordó a su madre después de su fallecimiento, siempre la extrañaba... Su hermano solía calmarla todas las noches, leyéndole cuentos de hadas y cantando canciones infantiles.
Él la llevaba a la escuela