Capítulo 711
Dulcinea se puso las gafas de sol de nuevo y esbozó una ligera sonrisa antes de dirigirse hacia la puerta de la mansión.

La luz del sol de la tarde iluminaba el lugar, pero Catalina sentía un escalofrío. Mirando la espalda recta y delgada de Dulcinea, no pudo evitar preguntar:

—¿Aún tienes algo de amor por el señor Fernández?

Dulcinea hizo una pausa, pero no se giró. Tras un momento de reflexión, le dio a Catalina una respuesta contundente:

—No.

Dicho esto, salió por la puerta principal.

Afuera,
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