—Luis, alguna vez tuve grandes esperanzas contigo, te amé en silencio, soñé con envejecer a tu lado… pero esos sueños se volvieron ridículos ante la realidad. Ridículos e inalcanzables.
—Porque tienes poder y dinero, porque la diferencia de fuerza entre hombres y mujeres es tan evidente.
—Frente a ti, soy insignificante.
—Al final, solo puedo usar mi cuerpo como arma… Si tengo suerte, podrías considerar esto un precio alto y te moderarías; si no tengo suerte, podría morir en vano. Sé todo esto,