Dulcinea temblaba por completo.
Sabía que él lo hacía a propósito, que quería humillarla…
Con una ligera sonrisa, levantó la cabeza y respondió con labios temblorosos:
—Eso es solo una reacción normal del cuerpo. Con cualquier otro hombre sería lo mismo. Luis, ¿realmente crees que es porque me gustas?
—¿En serio?
Luis mordisqueó su lóbulo de la oreja, susurrando como un amante.
En el siguiente instante, la empujó sobre la mesa.
La miró intensamente, desmanteló la cámara de vigilancia, y en la es