Ana quedó un poco perpleja…
…
Por la tarde, Dulcinea despidió a Alberto y regresó a la casa.
Pasó el resto del día acompañando a Leonardo.
El niño estaba bien cuidado, gordito y saludable, lo que lo hacía aún más adorable para las empleadas, especialmente para Clara, quien lo trataba como a su propio nieto.
Esa noche, Dulcinea tomó su medicina para el dolor y, sintiéndose un poco mejor, se dio un baño.
Luego, abrazó a Leonardo para arrullarlo.
El niño, encantado con el aroma del gel de baño, se