Capítulo 626
Ana quedó un poco perpleja…

Por la tarde, Dulcinea despidió a Alberto y regresó a la casa.

Pasó el resto del día acompañando a Leonardo.

El niño estaba bien cuidado, gordito y saludable, lo que lo hacía aún más adorable para las empleadas, especialmente para Clara, quien lo trataba como a su propio nieto.

Esa noche, Dulcinea tomó su medicina para el dolor y, sintiéndose un poco mejor, se dio un baño.

Luego, abrazó a Leonardo para arrullarlo.

El niño, encantado con el aroma del gel de baño, se
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