Él fue tan directo y decidido que Ana comenzó a sentir que lo había malinterpretado.
Antes de que pudiera decir algo, Mario no le permitió continuar.
Se recostó cómodamente en su silla y dijo con indiferencia:
—¡No es necesario que expliques! Si no quieres este trabajo, simplemente vete... Necesito descansar.
Era duro y sin sentimientos.
Fue entonces cuando Ana se dio cuenta de que estaba pisando el territorio de su empresa, y el hombre frente a ella era el presidente del Grupo Lewis, con contro