Mario le pellizcó la mejilla y la abrazó de nuevo.
La niña estaba regordeta.
Estaba agradecido con el destino por darle la oportunidad de redimirse, de tener de nuevo a Ana y a los niños.
Emma sintió la emoción de Mario y le acarició suavemente el cabello.
Mario la besó de nuevo.
Tenía dos hijos, pero en su corazón, Emma era especial. No solo era su primera hija, también era la que más lamentaba haber lastimado. Si no fuera por lo que hizo con Ana en aquel entonces, Emma no habría enfermado ni h