Capítulo 503
Pablo se acercó y la abrazó suavemente por detrás. No hizo nada más, solo la abrazó, susurrando disculpas y preguntándose en voz baja… ¿había alguna posibilidad entre ellos?

Ana observó durante un buen rato antes de decidirse a avanzar. Justo cuando iba a moverse, una mano la rodeó por la espalda, y enseguida se encontró cayendo en unos brazos cálidos. Era Mario.

Mario inclinó la cabeza, sus labios rozaron su oído:

—Déjalos que se arreglen solos. No te preocupes, María no saldrá perdiendo.

Ana l
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