Pensó que estaba perdiendo la razón.
Aunque estaban separados, cada vez que Mario la coqueteaba, no podía resistirse… Se estaba dejando llevar por sus habilidades de seducción superiores.
Levantó la vista y se miró en el espejo, recordándose a sí misma que se mantuviera alerta.
Después de un rato, salió del baño y se dirigía de regreso al salón del banquete.
En el pasillo, escuchó voces de hombres y mujeres conversando, voces que reconocía muy bien. Se detuvo en la esquina y vio…
Efectivamente,