La ventana del auto estaba adornada con pequeños copos de nieve. Ana los observaba en silencio, suspirando suavemente.
—Este año ha estado nevando constantemente —murmuró.
Su voz era apenas audible.
Pero Mario la escuchó. Él tenía las manos en el volante, concentrado en la carretera frente a ellos, y respondió en voz baja:
—Sí, ha estado nevando constantemente. Ana, ¿no sientes como si estuviéramos recorriendo los caminos no transitados del pasado y reviviendo los amores no confesados una vez má