Ana sintió un nudo en la garganta.
Dejó su celular a un lado y recordó los días que pasó en Villa Bosque Dorado, especialmente la noche antes de la cirugía de Emma, cuando Mario se despidió con tanto anhelo. En ese momento, su preocupación por Emma la había cegado ante las señales que Mario le enviaba.
Aun si pudiera regresar en el tiempo, sabiendo lo que ahora sabía, no podría haberlo detenido.
El pasado era justo eso, pasado.
Lo que realmente importaba era el presente y el futuro…
Decidida, An