Mario, de 22 años, nunca ha tenido novia.
Aunque ha visto algunas películas con amigos, nunca se ha sentido impulsivo, ni ha buscado activamente a una mujer.
Sin embargo, ahora, al observar la figura aún juvenil de Ana, no pudo contener su impulso.
A su edad, la tentación era demasiado grande.
Para calmar su deseo, Mario bebió dos botellas de agua fría. Sintiéndose algo mejor, escuchó la voz tímida de Ana desde el baño:
—Trae la ropa que dejé sobre la cama.
Al dejar caer la botella, vio un pequ