—¡No puedo!
—Emma es muy importante para mí, pero Ana también, y además le debo tanto…
Mario hizo una pausa.
Cerró la mano en un puño, su voz se suavizó:
—Sé que aún la amas, y que ella también tenía sentimientos por ti…
David lo interrumpió:
—¿Ahora te das el gran corazón?
Mario bajó la mirada y sonrió con amargura.
Tras un breve silencio, se volvió lentamente hacia David y murmuró:
—Antes, solo me importaba el poder; mi esposa y mis hijos eran meros accesorios. Nunca imaginé que llegaría el dí