Mario perdió la compostura en el acto.
Observó aturdido la mesa por un buen rato antes de preguntar en voz baja: —¿A dónde se fue?
Gloria respondió: —¡A la Ciudad BA!
Ciudad BA...
Mario recordó que allí estaba el señor López, quien tenía cierto interés en Ana y alguna vez había intentado cortejarla.
Levantó la cabeza hacia los altos ejecutivos y accionistas de la empresa. Su voz temblaba un poco, como si estuviera conteniendo alguna emoción: —Lo siento, suspendamos la reunión durante media hora.