Mario, después de una breve pausa, desechó el currículum de Frida a un lado, aceptando implícitamente la sugerencia de Gloria, quien suspiró aliviada.
Justo entonces, una foto tamaño pasaporte se deslizó del dossier: era Frida, vistiendo una camisa blanca y con una larga trenza, sus ojos irradiaban una chispa especial.
Por un momento, parecía la imagen misma de Ana a los 18 años.
Gloria rápidamente recogió la foto y la colocó de vuelta en el expediente, preparándose para irse.
Sin embargo, Ma