En las primeras horas de la madrugada, sonó el teléfono móvil de Mario. Se levantó y se apoyó en la cabecera de la cama, encendiendo una lámpara de noche. Mientras Ana también se despertaba, Mario habló suavemente con la persona al otro lado de la línea: —Mamá, ¿qué sucede?
Era la señora Lewis. Su voz, en la quietud de la noche, sonaba especialmente calmada y controlada: —Mario, tu abuela está a punto de morir. Ven con Ana para que le digan adiós.
Mario permaneció en silencio durante medio minut