Juan, con la intención de incomodar a Leonora, se inclinó hacia un lado y sonrió con un tono de prueba: —Mario, ¡veo que Leonora también está aquí!
Mario jugaba con un encendedor, sin decir palabra.
Juan estaba seguro de que a Mario no le importaba Leonora, así que llamó a Leonora, que estaba en el escenario: —¡Leonora!
Leonora miró hacia él.
Sabía que Juan no tenía buenas intenciones, pero Pablo también estaba allí, y tenía que respetarlo.
Leonora se acercó, y Juan le sirvió tres copas de vino