La primera pieza estaba programada para ser interpretada por Ana. Sin embargo, el maestro Zavala estaba de pie en el escenario, enfrentando la humillación del público. Se inclinaba una y otra vez, pidiendo disculpas en nombre de Ana, pero en ningún momento reveló los detalles privados de Ana ni mencionó que su ausencia se debía a circunstancias tan absurdas.
Víctor no podía soportarlo más. Subió al escenario y sostuvo al maestro Zavala, diciéndole en voz baja: —Maestro, deberíamos devolverles el