Ana se dirigió al hospital para recoger a María.
Apenas el conductor detuvo el auto, la puerta se abrió sorpresivamente.
Fuera del vehículo, bajo una leve nevada, se encontraba Pablo, luciendo solitario y desamparado. La presencia de Pablo complicó los sentimientos de Ana.
Ella permanecía sentada en silencio dentro del coche.
Finalmente, fue Pablo quien rompió el silencio: —Ana, hablemos.
…
En la cafetería al lado de la calle, Ana observaba la nieve acumulada a través de un gran ventanal, jug