Sus miradas se cruzaron.
Mario vio a Ana vestida con ropa de hospital, su rostro mostraba signos de enfermedad, y en sus ojos había una profunda decepción.
Lo miraba ella con una mirada extraña, casi ajena.
Hacía poco, Ana había estado en sus brazos, hablando con una voz suave: «Mario, el amor que sentí por ti puede tomar años, incluso décadas en volver... ¿Lo necesitarás entonces?»
En ese momento, él había dicho que necesitaba el amor de Ana, y lo decía en serio.
Pero después, descartó ese a