Miro a Loni con ganas de asesinarlo y me cruzo de brazos.
—No vuelvas a tocarme —le advierto mientras le apunto con el dedo—. Yo no soy una de tus zorras.
—¿Te vas a hacer la puritana ahora? ¿A qué viniste entonces? —Me acorrala contra la pared.
Este idiota me había invitado a una cena bajo la luna; sin embargo, me trajo a su pieza para follar. Cretino, infeliz, desgraciado…
—Idiota, vine porque me invitaste a cenar, pero lo que no mencionaste es que la cena se trataba de tu pene. Imbécil. Yo m