Noah se fue de la habitación sin mirar atrás. Cassian lo siguió, con la cabeza agachada y un malestar en el pecho.
El silencio que dejó fue peor que cualquier grito.
Leah se quedó de pie, con la bebé llorando en sus brazos. Las lágrimas no dejaban de caer. El pecho le ardía. La garganta se le cerró hasta sofocarla.
Violador.
La palabra le quemaba la lengua.
La misma basura.
¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿Cómo había permitido que otro alfa decidiera por ella? Lucian la golpeaba, la encerraba, l