En todos los territorios, desde los más grandes hasta aquellos marginados, se conocía ya la falta imperdonable que había cometido el hijo de Nohan.
—El crimen es tan atroz… ha tomado a la mujer de su propio hermano y la ha forzado —decían unos.
—Eso solo significa una cosa. Le ha declarado la guerra a Lucian —murmuraban otros, con el fin de alimentar el morbo.
—Dicen que la hizo parir… y que de esa unión aberrante nació un cachorro deforme. Con ojos como los de los demonios y lengua partida.