013 Un nuevo infierno.
Leah despertó de golpe y contempló el cielo oscuro repleto de estrellas. Los recuerdos de los últimos acontecimientos inundaron su mente.
Se levantó deprisa. Enseguida notó que su ropa estaba rota y se cubrió desespera con los antebrazos.
—No intentes huir. No me des razones para estropear esa bonita piel —amenazó el lobo mientras alzaba la mano; un rayo azulado brotó de su dedo índice—. Si no cooperas, tendré que ponerte a dormir de nuevo.
Leah observó alrededor. Distinguió cuatro olores