C131 -UN SORBO DE CHAMPAGNE
Angelo entró como una exhalación a la habitación. Su rostro era un mapa de emociones contradictorias: alegría contenida por ver a su hermano despierto, y el horror de lo que acababa de presenciar en las cámaras de seguridad.
—¡Alan! ¡Hermano! — exclamó acercándose a la cama, con lágrimas en los ojos—. Gracias a Dios… —intentó abrazarlo con cuidado, temiendo lastimarlo—. Te he extrañado tanto… Todo esto… tu despertar… Estoy tan feliz de que estés de vuelta.
Alan lo mi