C119-EL DUQUE Y LA DUQUESA
MESES DESPUÉS…
Bianca ajustó el guante largo de seda negra sobre su brazo mientras el coche se detenía frente al palacio. Las luces de la entrada brillaban como estrellas caídas. Mateo, a su lado, le tomó la mano y se la llevó a los labios.
No dijo nada. Solo la miró. Ese era su idioma ahora: miradas que lo decían todo.
Bajaron juntos.
Él llevaba frac negro con la banda ducal cruzada en el pecho. Ella, un vestido rojo oscuro que se pegaba a su cuerpo como una segunda