C12- HOLA, ANGELA
En la mansión Russo, Jimena se sentó frente al espejo de su tocador y comenzó a peinar su largo cabello rubio con movimientos mecánicos. Llevaba puesto un camisón de seda, pero sus ojos no se concentraban en su reflejo, sino en los pensamientos que giraban en su mente como un torbellino.
La llegada de Aurora había sido como una bomba en medio de sus planes.
Durante esos ocho años, Jimena se había mantenido deliberadamente al lado de Angelo, esperando con paciencia, conquistándolo lentamente. Se había convertido en su confidente, en su apoyo, en la mujer que siempre estaba ahí cuando él la necesitaba. Y ahora, en cuestión de minutos, Aurora había regresado y Angelo la había mirado como si el tiempo no hubiera pasado.
—¿Cómo debo interpretar eso? —se preguntó —¿Acaso siempre tuviste sentimientos por ella? ¿Acaso era mentira tu indiferencia todos estos años?
Sin darse cuenta, aumentó la firmeza de su mano en el cepillo, tirando de su propio cabello con más fuerza de la