122. Sin indagar en el pasado
Es Sean.
Alza las cejas y lleva la cabeza hacia atrás. Se le escapa nada más que una risa.
Otra emoción se suma. Inexplicable a su vez. Corresponde la mirada hacia aquella que también está sonriente, amigable y placentera. No cree que tenga ahora la misma emoción de la mañana, y después de todo lo que pasó, teniendo arriba en sus hombros la carga de verse bajo los ojos de Maximiliano de una forma distinta a lo que alguna vez fue, le dedica una sonrisa a Sean Hurtender y se acerca otro poco